En el verano de 2023, Emma pasó más de dos meses trabajando junto al equipo y los voluntarios de Domingo Savio. Durante estos meses, Emma tuvo la oportunidad de vivir nuevas experiencias, como liderar talleres de inglés y danza, interactuar con otras culturas y descubrir una pasión por el desarrollo infantil y la educación que guiará sus estudios y trabajo en el futuro. Por sobre todo, Emma expresa que su tiempo en Domingo Savio le permitió formar vínculos con la organización y la comunidad local que atesorará para siempre.
En 2023, Kieran viajó desde Bélgica a Santiago de Chile para pasar cuatro meses como voluntario en Domingo Savio. Kieran enfocó todos sus esfuerzos en tener un impacto en la vida de los niños, ya fuera a través de la realización de talleres, juegos, o compartiendo risas y conversaciones. Durante su tiempo en Domingo Savio, Kieran no solo pudo mejorar su dominio del español, sino también ver los efectos tangibles que dejaba en la vida de quienes lo rodeaban. Sin embargo, al partir, Kieran descubrió que ellos también habían cambiado su vida para mejor.
En 1981, Steve Reifenberg acababa de graduarse de la Universidad de Notre Dame con un título en filosofía. Durante el año siguiente a su graduación, trabajó como profesor de secundaria con la idea de que en el futuro estudiaría derecho. Mientras reflexionaba sobre los próximos pasos en su vida, Steve volvió a conectarse con un amigo de Notre Dame que había terminado dos años de voluntariado en un programa de la universidad en Santiago de Chile, en el colegio Saint George, una escuela de la Congregación de Santa Cruz. Este amigo lo puso en contacto con Olga Díaz, quien unos años antes había comenzado un pequeño orfanato de gestión privada o “hogar” llamado “Domingo Savio.”



